La Fiscalía General de la República (FGR) informó este viernes sobre el hallazgo de un cuerpo sin vida en El Verde, un poblado ubicado a aproximadamente 40 kilómetros de Pánuco, Concordia, en el sur de Sinaloa. La víctima presenta características similares a uno de los diez mineros secuestrados el 23 de enero en esta región montañosa. Hasta el momento, las autoridades no han revelado más detalles sobre la identidad o estado del cadáver encontrado.
Paralelamente, las investigaciones que comenzaron hace dos semanas, tras el secuestro de los trabajadores, han permitido la detención de cuatro personas vinculadas al caso. Esta acción se dio en el contexto de un operativo intensivo desplegado por militares y fuerzas federales en la zona, en busca de esclarecer los hechos y localizar a los desaparecidos.
El grupo de mineros raptados estaba integrado por Ignacio Salazar Flores, José Manuel Castañeda, Antonio de la O Valdez, Antonio Jiménez, José Ángel Hernández, Javier Vargas, Antonio Esparza, Javier Valdez, Saúl Ochoa y Miguel Tapia. Los trabajadores fueron sacados de un campamento cercano a una mina de plata de la empresa canadiense Vizsla Silver, ubicada en Concordia. La desaparición cobró relevancia pública cinco días después, cuando comenzaron a difundirse las fichas de los desaparecidos.
La situación ha generado gran preocupación debido al contexto de inseguridad que atraviesa Sinaloa, estado marcado por la lucha entre facciones del Cártel de Sinaloa. Durante las pesquisas, las autoridades identificaron diez campamentos asociados a grupos criminales en la comunidad de Los Naranjos, además de localizar una fosa en El Verde, donde presuntamente se han encontrado varios cuerpos. Testimonios locales señalan que vehículos oficiales resguardan la extracción de restos humanos en esta zona.
No es este el único episodio que ha tensionado la región. El pasado martes, seis turistas fueron secuestrados en Mazatlán —incluyendo a una mujer y una niña que fueron liberadas horas después—, en un contexto de creciente violencia en una ciudad que se preparaba para su Carnaval Internacional. Asimismo, la semana pasada, dos diputados del partido Movimiento Ciudadano sufrieron un atentado a balazos en Culiacán, agravando la percepción de inseguridad.
Las tensiones se han exacerbado tras la entrega a Estados Unidos de Ismael “El Mayo” Zambada, líder histórico del Cártel de Sinaloa, ordenada por Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Esta acción ha profundizado el conflicto interno entre las facciones conocidas como Los Chapitos y Los Mayos, que mantienen una disputa violenta por el control territorial.
Ante este panorama, el gobierno federal desplegó a finales de enero a 1,600 militares en Culiacán y Mazatlán para apoyar a las autoridades locales en la lucha contra el crimen organizado. La Secretaría de Defensa precisó que estos operativos buscan coordinar esfuerzos en los tres niveles de gobierno para restablecer la seguridad en una región azotada por la violencia y la impunidad.
