La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos ha anunciado la eliminación de sanciones que afectaban al sector petrolero venezolano, habilitando a diversas compañías petroleras internacionales a reiniciar operaciones en el país sudamericano. Entre las empresas autorizadas se encuentran BP, Chevron, Eni, Repsol y Shell, que podrán llevar a cabo transacciones anteriores prohibidas por las normativas impuestas a Venezuela.
El comunicado oficial emitido por Washington detalla que la nueva licencia permite realizar actividades relacionadas con el sector del petróleo y gas, incluyendo transacciones vinculadas con el Gobierno venezolano y la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Esta medida representa un giro significativo en la política estadounidense, que busca facilitar la recuperación económica del país caribeño mediante la reactivación de su industria energética.
Repsol, que mantiene presencia en Venezuela desde 1993, figura entre las compañías beneficiadas por esta decisión, lo que abre la puerta a una posible reanudación del desarrollo de proyectos e inversiones en el territorio venezolano. La autorización coincide con un momento de acercamiento diplomático entre los dos países, marcado por la reciente visita a Caracas del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright.
Durante su encuentro con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, Wright expresó el interés de Washington en promover una «avalancha de inversiones» en Venezuela, subrayando el compromiso de la Casa Blanca para emitir licencias que posibiliten operaciones comerciales en el sector energético. Este diálogo constituye la reunión de más alto nivel entre ambas naciones desde el intento fallido de captura del presidente Nicolás Maduro por agentes estadounidenses.
Además, esta decisión complementa otra licencia emitida días antes por el Departamento del Tesoro estadounidense, que autorizó a firmas como Halliburton y SLB a proveer equipos, tecnología y servicios esenciales para la exploración y producción petrolera en Venezuela. Estas acciones forman parte de una estrategia más amplia dirigida a revitalizar la producción de hidrocarburos en el país.
Representantes estadounidenses han señalado que su objetivo es «liberar al pueblo y la economía venezolana» mediante un mayor involucramiento corporativo en el sector energético, considerado clave para la estabilización y desarrollo económico nacional. Por su parte, las compañías petroleras involucradas evalúan las posibles operaciones y planes de inversión tras la eliminación de estas restricciones.
La flexibilización de sanciones podría representar un cambio trascendental en la dinámica geopolítica y económica regional, impactando no solo en Venezuela sino también en los mercados internacionales de petróleo. El seguimiento a la implementación de estas licencias será fundamental para valorar sus efectos en el corto y mediano plazo.
