Donovan Carrillo consigue marca histórica en patinaje artístico en los Juegos Olímpicos de Invierno
El patinador mexicano Donovan Carrillo logró una destacada participación en los recientes Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Milán-Cortina, donde compitió en dos finales de patinaje artístico, un hito para Latinoamérica en una disciplina tradicionalmente dominada por países con ambientes y estructuras deportivas especializadas en hielo. Aunque finalizó en la vigésima segunda posición, para Carrillo, nacido en Jalisco y entrenado en circunstancias muy alejadas de los grandes centros de entrenamiento, su desempeño representa una victoria significativa.
Carrillo, quien se presentó con un emotivo y elaborado programa musical basado en canciones de Elvis Presley, destacó por la precisión y fuerza de sus ejecuciones. Su rutina incluyó retos técnicos como el salto cuádruple Salchow, que completó sin errores, logrando así su mejor puntaje en un programa libre: 143.50 puntos, sumando un total de 219.06 tras combinar esta marca con la obtenida en el programa corto. Este resultado supera su actuación previa en los Juegos Olímpicos de Pekín 2022, donde alcanzó 218.13 puntos.
El joven patinador rindió también un homenaje personal durante su presentación, interpretando la canción «My Way», un tributo a la memoria de su abuela materna, quien había sido un pilar fundamental en su trayectoria. Esta dedicación refleja no solo su evolución técnica sino también el profundo compromiso personal que ha mantenido a lo largo de su carrera, desarrollada sin recursos gubernamentales ni apoyo familiar adinerado.
Carrillo señaló antes de la competencia que su objetivo iba más allá de sus logros individuales: aspira a inspirar a nuevas generaciones en México y en Latinoamérica para que persigan sus sueños en deportes poco convencionales en la región. Su historia se suma a otros ejemplos de atletas mexicanos que han incursionado en deportes de invierno, como Regina Martínez, la primera mujer en completar la exigente prueba de esquí de fondo en estos Juegos Olímpicos, y Germán Madrazo, pionero en esta disciplina para México.
Durante su participación en Milán-Cortina 2024, Carrillo pudo compartir experiencias y escenario con los mejores patinadores del mundo, algo que no fue posible en la edición anterior debido a las restricciones impuestas por la pandemia de COVID-19. Su hazaña se inscribe dentro de una tradición emergente, tras las participaciones olímpicas anteriores del mexicano Ricardo Olavarrieta en 1988 y 1992, ampliando así la representación y los referentes nacionales en esta disciplina.
Al concluir su actuación, Carrillo mostró su gratitud besando la pista, un gesto simbólico que refleja el profundo impacto que el patinaje artístico ha tenido en su vida, transformándolo de un niño con sueños en un referente admirado por su comunidad y por el deporte mexicano. Su ejemplo allana el camino para que futuros atletas de países sin tradición en deportes de invierno aspiren a competir y destacar a nivel internacional.
