Comunidad de Laureles queda incomunicada por lluvias intensas

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Las recientes lluvias han dejado a la comunidad de Laureles, en el departamento de Ñeembucú, prácticamente incomunicada. El camino de aproximadamente 30 kilómetros que une esta localidad con Yabebyry, en Misiones, se encuentra en condiciones deplorables, con grandes sectores anegados, lo que está dificultando el tránsito vehicular.

La situación no solo afecta a los habitantes de Laureles, sino también a camioneros y repartidores que utilizan esta ruta para llevar mercaderías a comercios y almacenes locales. Varios vehículos han quedado varados en el barro y el agua, obligando a los ganaderos de la zona a intervenir con tractores para ayudar a los conductores a salir de las áreas más críticas.

El intendente de Laureles, Fermín Candia (PLRA), expresó su frustración ante un problema recurrente que se agudiza con cada lluvia. “Estamos cansados de enviar notas a las autoridades para solicitar el arreglo del camino. Eternamente fuimos postergados y olvidados”, afirmó. Candia agregó que la falta de respuesta por parte de las autoridades nacionales es motivo de descontento entre los pobladores.

El intendente también señaló que, aunque una empresa fue contratada para el mantenimiento del camino, las acciones realizadas son insuficientes. “Solamente se dedican a hacer el perfilado de vez en cuando, y eso no soluciona el problema”, lamentó. Candia hizo un llamado a la necesidad de una intervención más profunda para garantizar la transitabilidad durante todo el año.

En medio de esta crisis, la comunidad tiene la esperanza puesta en el proyecto Corredor Suroeste, que busca construir una ruta asfaltada entre Yabebyry y Pilar. Este proyecto, que abarcaría unos 154 kilómetros y contaría con un financiamiento de aproximadamente 286 millones de dólares de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), se encuentra actualmente en estudio en la Cámara de Senadores y cuenta con un dictamen favorable.

La obra no solo beneficiaría a Laureles, sino que también facilitaría la conexión con otros puntos de Ñeembucú, como Cerrito, Desmochado, Villalbín y Mayor Martínez. Además, se considera estratégica para el transporte de productos desde Itapúa hacia Ñeembucú, conectando con la infraestructura logística de Pilar.

Mientras tanto, la fragilidad de la conexión vial se hace evidente con cada lluvia. Productores, familias y camiones cargados de mercaderías dependen de la ayuda de los ganaderos para atravesar los sectores más afectados. La comunidad anhela que esta vez su reclamo sea atendido y que la solución se materialice de manera concreta.

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