Benito Martínez, conocido mundialmente como Bad Bunny, protagonizó una destacada presentación en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, en la que reivindicó la identidad puertorriqueña y lanzó un mensaje potente sobre la historia y la resistencia de su pueblo frente al colonialismo estadounidense. Durante trece minutos, el artista utilizó su plataforma para expresar su amor por Puerto Rico, su cultura, su música y su idioma, en un acto cargado de simbolismos y reivindicaciones sociales.
Puerto Rico, territorio no incorporado de Estados Unidos desde hace más de 130 años, enfrenta una compleja realidad política y social. Aunque sus 3,2 millones de residentes son ciudadanos estadounidenses, carecen de derecho a votar en las elecciones presidenciales y su representante en el Congreso no tiene voto decisivo. Esta situación ha derivado en décadas de negligencia gubernamental, crisis económicas y migraciones masivas hacia otros estados en busca de mejores condiciones de vida.
En este contexto, la actuación de Bad Bunny adquiere un significado especial porque se posiciona como un acto de resistencia y orgullo nacional. Al ondear la bandera puertorriqueña con los colores oficiales —un símbolo que estuvo prohibido por Estados Unidos durante buena parte del siglo XX— el artista no solo reivindicó la identidad cultural de su isla, sino que desafió en vivo las injusticias históricas que ha sufrido su pueblo.
El género musical al que Bad Bunny pertenece, el reguetón, también ha tenido que superar sus propios obstáculos. En los años 90, este estilo fue perseguido por autoridades locales y militares, que incluso llegaron a confiscar material discográfico relacionado. Hoy, sin embargo, forma parte de la música más popular a nivel global, siendo una expresión definitiva de la cultura urbana latina.
El espectáculo también logró traer al presente los estragos del huracán María en 2017, cuya devastación dejó un saldo trágico estimado en más de 4.600 muertes relacionadas con la falta de infraestructura básica, incluida la electricidad. En su actuación, Bad Bunny recordó esta situación al hacer referencia a los postes de luz dañados que aún no se han reparado años después, simbolizando el abandono que ha sufrido la isla.
Figuras como Ricky Martin, quien estuvo presente en las protestas contra la corrupción política en Puerto Rico en 2019, han allanado el camino para que artistas como Bad Bunny alcancen reconocimiento global sin perder el compromiso con sus raíces. La presentación en el Super Bowl consolidó así su posición no solo como un fenómeno musical sino también como un referente cultural y social.
Ante la creciente hostilidad y exclusión que enfrentan comunidades diversas dentro de Estados Unidos, el mensaje de Bad Bunny cobra todavía mayor relevancia. Su frase durante el espectáculo, “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, resume un llamado a la unidad, la dignidad y la defensa de la identidad frente a las adversidades. Con esta actuación, el cantante dejó claro que la lucha y el orgullo puertorriqueño siguen vigentes y resonarán en los años venideros.
