El aumento del costo de vida impulsa el uso de tarjetas de crédito, advirtiendo a las familias sobre un posible sobreendeudamiento
El incremento continuo del costo de vida está empujando a un número creciente de ciudadanos a recurrir a la tarjeta de crédito para financiar sus compras, especialmente en alimentos y otros productos esenciales. Esta tendencia, según el economista Víctor Raúl Benítez, representa un riesgo considerable para el presupuesto familiar, ya que los gastos en bienes de consumo básico a menudo se financian con deuda.
Benítez señaló que en la última década, los precios de los alimentos han aumentado en un 83%. Más alarmante es que la carne ha experimentado un aumento del 50% en los últimos dos años, lo que ha afectado severamente el poder adquisitivo de los consumidores. Esta situación ha llevado a muchos a confiar en las tarjetas de crédito como una herramienta de financiamiento.
Aumento del uso de tarjetas de crédito
El Banco Central del Paraguay (BCP) ha documentado un notable aumento en el uso de tarjetas de crédito, con un incremento promedio del 30,36% en el financiamiento. El segmento de créditos inferiores a G. 3 millones, destinado generalmente a trabajadores con salario mínimo, también ha visto un crecimiento significativo del 53% hacia finales de 2025, convirtiéndose en el grupo con mayor aumento en los niveles de deuda y una tasa de morosidad del 6,8%.

A pesar de que el uso prudente de las tarjetas puede ofrecer beneficios como descuentos y promociones, Benítez advierte sobre el peligro de financiar las compras cotidianas, lo que podría llevar a un deterioro de la situación financiera de los hogares.
La inflación en alimentos sigue siendo un reto

Un reciente informe sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) indica que, en enero, los precios de los alimentos registraron un aumento interanual del 6,7%. Las frutas y verduras, en particular, mostraron un incremento del 11%, con productos como la lechuga y el tomate incrementando sus precios cerca del 80%. Estos aumentos impactan drásticamente en el presupuesto familiar, ya que los consumidores lidian con una inflación general del 2,7% en el mismo periodo.
Aunque la reciente baja en el valor del dólar ha contribuido a moderar los precios, sobre todo de los productos importados, la situación sigue siendo grave. Adicionalmente, los servicios también están influyendo en el IPC, que mostró un aumento interanual del 3,7%. Un claro ejemplo es que alrededor de 400 mil familias enfrentan deudas con la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), lo que plantea preguntas sobre la salud financiera de un país con crecimiento económico y calificación de grado de inversión.
El economista Benítez ha sugerido que el Gobierno debería implementar un plan para ayudar a los ciudadanos a salir de las listas de morosos, dado que tener un registro negativo puede limitar las oportunidades laborales y el acceso a financiamiento para nuevos emprendimientos.
