13 de febrero de 2026 – 14:39
En Paraguay, el acceso al empleo digno para personas con discapacidad se ve obstaculizado por múltiples barreras, a pesar de que muchos poseen la formación y habilidades requeridas. El activista Teo Urbieta enfatiza que el reto no radica en la falta de talento, sino en la carencia de una estrategia clara y acciones decididas para fomentar la verdadera inclusión laboral. A través de su nueva empresa social, busca enfrentar esta problemática desde una perspectiva de derechos humanos.
Teo Urbieta, un destacado defensor de los derechos de las personas con discapacidad, ha convertido su experiencia en una plataforma para catalizar cambios sociales. En este marco, ha lanzado Inclu+, una empresa social que tiene como misión generar oportunidades laborales efectivas para este grupo. «Inclu+ es la respuesta a una necesidad urgente de inclusión», afirmó.
La iniciativa ofrece servicios de consultoría en inclusión y gestión de diversidad, así como módulos específicos para empresas que deseen abordar aspectos de inclusión en su estructura. También están abiertos a colaborar con otras consultoras que compartan su visión de inclusión como parte integral de estrategias empresariales.
“He sido un activista por los derechos de las personas con discapacidad y, a la vez, he trabajado en varios sectores. Inclu+ es una síntesis de estas experiencias; se basa en las necesidades reales de las personas con discapacidad y las demandas de las organizaciones”, explicó Urbieta.
Un desafío constante: la inclusión laboral en Paraguay
Según Urbieta, el problema fundamental no es la falta de capacidades para implementar programas de inclusión laboral, sino las barreras culturales y estructurales que aún persisten en el país. “La inclusión a menudo se aborda con buenas intenciones, pero no desde una planificación estratégica. Hay desconocimiento y miedo, además de obstáculos en el sector público que dificultan la aplicación efectiva de las normativas existentes”, afirmó.
A pesar de que las regulaciones están en vigor, su cumplimiento no es constante. “La deficiencia en inclusión no proviene de un déficit de talento, sino de una falta de determinación y planificación”, añadió con firmeza.
Urbieta subrayó que la discusión sobre derechos laborales debe centrarse en la dignidad humana, permitiendo que las personas sean valoradas por sus capacidades y no sean definidas por sus limitaciones. “Cuando la inclusión se hace bien, transforma tanto a las organizaciones como a la sociedad”, afirmó con convicción.

Iniciativas impulsadas por quienes conocen el problema
Uno de los aspectos más relevantes de Inclu+ es que es liderada por personas con discapacidad. “No hablamos de inclusión desde la teoría, la vivimos”, sostuvo Urbieta. Junto a él, Larissa Areco, otra profesional con discapacidad, se ha uniado a la causa, contribuyendo con su talento y compromiso. Para ellos, este proyecto es más que un simple trabajo; es un propósito compartido.
“Desde que comencé con Inclu+, mi vida ha cambiado. He alineado mis acciones con mis creencias y objetivos de transformación”, compartió Urbieta. Resaltó que el verdadero impacto de las políticas de inclusión se mide en las oportunidades de trabajo que se abren para más personas.
Transformando mentalidades y rompiendo barreras
Frente a quienes argumentan que el mercado paraguayo no está preparado para recibir este tipo de propuestas, Urbieta responde con optimismo: “Es cierto que no todas las organizaciones están listas, pero cada vez más están interesadas en aplicar buenas prácticas y medir su impacto. Estamos convencidos de que el cambio ya ha comenzado”.
La misión de Inclu+ es sembrar una cultura de inclusión en el ámbito laboral y expandir su impacto en todo el país. “El talento existe; lo que falta es confianza, una estrategia clara y decisión. La inclusión representa no un riesgo, sino una valiosa oportunidad”, concluyó Urbieta.
