El Rvdo. padre Leoncio Vallejos Benítez, miembro de la Conferencia de Religiosos del Paraguay (Conferpar), expresó su profunda preocupación por la ineficacia de las leyes contra la trata de personas en Paraguay, durante la misa central en la Basílica de Caacupé. El sacerdote denunció que muchas de estas normativas «solo existen en papel» y carecen de financiamiento y políticas efectivas para su cumplimiento.
Vallejos Benítez enfatizó que, a pesar de la existencia de leyes destinadas a combatir la trata, estas resultan ineficaces debido a la escasez de recursos y la falta de compromiso político. Subrayó que se necesita una respuesta real que incluya la protección de las víctimas, su recuperación y el enjuiciamiento de los perpetradores.
“Se realizan campañas publicitarias, pero la prevención tangible sigue siendo insuficiente», dijo el religioso, quien destacó que no es suficiente con tener marcos legales favorables si las instituciones del Estado carecen de herramientas adecuadas para hacer frente a este delito. «Nuestras leyes e instituciones son como una lata que hace ruido, pero no previenen ni producen cambios”, agregó.
En su homilía, Vallejos Benítez reflexionó sobre el significado del mensaje evangélico de ser «sal y luz del mundo», afirmando que la verdadera fe se manifiesta en la defensa de la dignidad humana, especialmente en favor de los más vulnerables. La trata de personas, subrayó, es una de las violaciones más serias a la dignidad que enfrenta el mundo actual.
El sacerdote también describió la trata como “un comercio atroz y una forma extrema de explotación” que impacta a millones de personas. Informó que en Paraguay, las víctimas enfrentan condiciones laborales degradantes, explotación sexual y privación de libertad, frecuentemente a través de engaños y ofertas laborales fraudulentas.
Urgente llamado a la acción
Vallejos Benítez señaló que, aunque muchos paraguayos piensan que este delito solo afecta a otros países, las estadísticas y noticias recientes revelan que Paraguay es un «vergonzoso generador de víctimas». Hizo referencia a incidentes recientes, como la repatriación de 18 paraguayos rescatados de una plantación en Brasil, donde eran explotados laboralmente.
El religioso también instó a la ciudadanía a denunciar sospechas de trata de personas, recordando los números de líneas habilitadas, como el 147 y el 137. Concluyó afirmando que la trata es un crimen social y un pecado grave para los cristianos, clamando a todos para trabajar en su erradicación y contribuir a un Paraguay donde la dignidad humana sea primordial.

