Visita histórica del Secretario de Energía de EE.UU. a Venezuela abre nueva etapa en relaciones bilaterales
Caracas, 19 de junio de 2024.- El Secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, arribó este miércoles a Caracas en una visita que marca un punto de inflexión en la relación entre Washington y Venezuela. Su llegada se produce justo después de que el gobierno estadounidense emitiera una licencia general que permite la exploración y producción de petróleo y gas en el territorio venezolano, eliminando en gran medida el embargo sobre el crudo del país sudamericano.
En Caracas, Wright sostuvo un encuentro con la presidenta interina y ministra de Petróleo, Delcy Rodríguez. Tras la reunión, Wright aseguró que el embargo al petróleo venezolano “esencialmente terminó” y manifestó la disposición de Estados Unidos para colaborar en el impulso de la producción energética en Venezuela. En conferencia de prensa conjunta, destacó que trabajar en conjunto podría aumentar considerablemente la producción de petróleo, gas natural y energía eléctrica antes de que finalice el año, lo que impactaría positivamente en el empleo y la calidad de vida de la población venezolana.
Esta visita representa la de mayor rango de un funcionario estadounidense a Venezuela desde hace varias décadas, iniciando un puente diplomático que busca revertir años de aislamiento tras la captura y traslado del presidente Nicolás Maduro a una prisión en Nueva York. Wright enfatizó que la cooperación energética será clave para avanzar en una Venezuela más próspera y que esta alianza también beneficiará a la región y a Estados Unidos.
En el marco de la visita, Wright tiene previsto reunirse con funcionarios del gobierno venezolano y directivos de empresas como Chevron y Repsol, así como inspeccionar instalaciones petroleras en la Faja del Orinoco, la principal región productora del país. Este acercamiento coincide con una reforma aprobada recientemente por la Asamblea Nacional venezolana que otorga mayor autonomía operativa y financiera a productores extranjeros, como paso esencial para atraer inversiones.
A pesar del optimismo mostrado por ambas partes, analistas y políticos estadounidenses reconocen los numerosos desafíos que enfrenta la industria petrolera venezolana, que arrastra décadas de deterioro, mala gestión y los efectos de sanciones internacionales. En Washington, el senador demócrata John Hickenlooper calificó la posible reactivación del sector como una “maniobra de esquí acrobático imposiblemente difícil”, reflejando la incertidumbre sobre la viabilidad del proyecto.
Por otro lado, Wright intentó desvincular la intervención estadounidense en Venezuela del interés por sus recursos petrolíferos, argumentando que la política se fundamenta en preocupaciones geopolíticas y de seguridad regional. Sin embargo, la agenda centrada en el sector energético sugiere que el crudo venezolano sigue siendo una prioridad estratégica para el gobierno estadounidense.
La visita ocurre en un contexto político aún inestable en Venezuela, con recientes anuncios sobre la liberación de presos políticos y episodios contradictorios en ese proceso. A largo plazo, el interés estadounidense en la industria petrolera venezolana forma parte de una estrategia geoestratégica más amplia que busca reconfigurar los mercados energéticos globales y limitar la influencia de regímenes aliados de Rusia y China en la región.
Desde 2001 ninguna autoridad de alto nivel de Estados Unidos había pisado oficialmente Venezuela. La llegada de Chris Wright señala no solo una apertura en materia energética, sino también un cambio en la dinámica política bilateral en un momento crucial para ambos países y la región latinoamericana.
