La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó este miércoles una nueva ley electoral, conocida como SAVE America Act, que introduce cambios significativos en los requisitos para el registro y ejercicio del voto en el país. La normativa fue aprobada con un ajustado margen de 218 votos a favor y 213 en contra, contando con el apoyo unánime del Partido Republicano y un solo voto demócrata, el del congresista texano Henry Cuellar.
Este proyecto, que cuenta con el respaldo del expresidente Donald Trump, exige que los ciudadanos presenten un pasaporte o un certificado de nacimiento para poder registrarse como votantes. La medida llega en un momento clave, dado que dentro de nueve meses se llevarán a cabo las elecciones de medio mandato, donde se decidirá la composición del Congreso. Trump ha insistido en que estas reformas son necesarias para garantizar la integridad electoral ante supuestas fraudes.
Aunque los republicanos mantienen una mayoría en el Senado, el avance de la ley en esa cámara es incierto, ya que para su aprobación se necesitan al menos siete votos demócratas para alcanzar el umbral de 60 votos. Diversos legisladores y grupos de derechos civiles han rechazado la propuesta, argumentando que limitará principalmente el acceso al voto de mujeres, personas de zonas rurales y familias con recursos limitados.
Una de las críticas más destacadas es que la exigencia de que el registro coincida exactamente con el nombre que aparece en el certificado de nacimiento afecta a casi 70 millones de mujeres, quienes suelen utilizar el apellido de sus esposos tras contraer matrimonio, una práctica común en Estados Unidos. Además, se ha alertado que las mujeres latinas podrían enfrentarse a complicaciones adicionales debido a la estructura de sus apellidos, que a menudo incluyen dos apellidos y no siempre se reflejan completamente en documentos oficiales.
Otra preocupación se relaciona con la obligatoriedad de presentar un pasaporte como prueba de nacionalidad, dado que solo aproximadamente la mitad de los estadounidenses poseen este documento. Esta restricción podría impactar desproporcionadamente a grupos con menos recursos económicos, según señala la representante demócrata Becca Balint. Asimismo, personas de la comunidad LGBTQ+ podrían enfrentar dificultades si sus nombres oficiales no coinciden con los registrados para votar.
El proyecto también elimina la posibilidad de registrarse para votar de forma online, imponiendo la obligación de hacerlo en persona, lo que puede resultar complicado para quienes viven en áreas rurales o remotas. Además, se endurecen las reglas para el voto por correo y se limitan las formas aceptadas de identificación en los centros de votación, excluyendo documentos como credenciales estudiantiles o identificaciones tribales que carezcan de fecha de expiración.
Desde la bancada republicana se defiende que estas medidas son fundamentales para mantener la seguridad del proceso electoral, señalando que se requieren identificaciones para realizar diversas actividades cotidianas, por lo que votar no debería ser una excepción. Sin embargo, organizaciones como la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos advierten que la nueva legislación podría profundizar las desigualdades en el acceso al voto, afectando especialmente a comunidades de color, personas mayores, jóvenes y familias con bajos ingresos.
De aprobarse finalmente, la ley tendría un impacto directo en las elecciones de medio mandato previstas para noviembre, donde se renovará por completo la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. En un contexto político tenso, el impulso de esta reforma refleja una estrategia republicana para modificar las reglas electorales ante la preocupación por la pérdida de su mayoría parlamentaria y la disminución en la popularidad de Donald Trump.
