México firma acuerdo con EE. UU. para impulsar comercio de minerales estratégicos en medio de cambio en política extractiva
Ciudad de México – En un giro significativo respecto a la política minera de la pasada administración, México ha anunciado un acuerdo con Estados Unidos para establecer un comercio preferencial de minerales estratégicos. Esta acción ocurre en un contexto donde el país se prepara para la renegociación del Tratado de Libre Comercio con sus socios norteamericanos y busca reactivar sus industrias extractivas, incluyendo la posible reapertura del fracturamiento hidráulico, conocido como fracking.
El acuerdo, firmado en Washington durante la primera Conferencia Ministerial sobre Minerales Críticos, establece un plan de acción para fortalecer las cadenas de suministro binacionales de materias primas esenciales para sectores como el energético, tecnológico y de defensa. Entre los compromisos está compartir información sobre la localización de yacimientos de minerales críticos, una iniciativa presentada por Estados Unidos para contrarrestar el dominio chino en este mercado.
Durante la conferencia, que contó con la participación de representantes de más de 50 países, la Casa Blanca destacó sus avances diplomáticos en la materia, señalando que ha establecido marcos de cooperación con varios países y manifestó su liderazgo en la seguridad del abastecimiento de minerales. México y EE. UU. se han dado un plazo de 60 días para definir los detalles del acuerdo y concretar la lista de minerales estratégicos para ambos países.
Expertos en la materia han señalado que, aunque el acuerdo es todavía indefinido en algunos aspectos, representa un cambio profundo respecto a la política minera vigente en México durante el sexenio anterior, cuando se detuvieron nuevas concesiones y se restringió el uso del fracking. Según Raúl Benítez Manaut, académico de la UNAM, este pacto podría favorecer principalmente a las empresas estadounidenses, buscando asegurar una exclusividad en las actividades extractivas mexicanas.
Las negociaciones se enmarcan en una estrategia más amplia impulsada por Estados Unidos para crear un bloque comercial de minerales críticos que excluya a China, país que actualmente domina la cadena de suministro y procesamiento de estos recursos a nivel global. En respuesta, líderes chinos han expresado su rechazo a la formación de alianzas excluyentes que alteren el orden económico internacional.
La lista de minerales estratégicos incluye alrededor de 60 elementos, de los cuales México posee reservas o explotación significativa de cobre, plata, zinc, plomo, manganeso, grafito, tierras raras y posiblemente litio. Esta riqueza natural, combinada con la estabilidad política y geográfica del país, lo posiciona como un socio clave para Estados Unidos en esta materia.
No obstante, esta reorientación ha generado preocupación entre organizaciones civiles y académicos que abogan por una regulación más estricta de la minería en México. Aleida Azamar, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana, subraya que el nuevo plan podría implicar un retorno a políticas menos restrictivas, con beneficios mayormente orientados a Estados Unidos y riesgos para las comunidades rurales afectadas por la explotación minera.
El futuro de la industria extractiva mexicana parece encaminarse hacia una mayor integración económica con Estados Unidos, con implicaciones significativas tanto para la política interna como para el manejo ambiental y social de los recursos naturales del país.
