Proyecto en Santa Marta impulsa la restauración de corales amenazados en el Caribe
Santa Marta, Colombia — En las costas del Caribe colombiano, el Centro de Vida Marina de Santa Marta ha desarrollado una innovadora iniciativa para la conservación de los arrecifes de coral, uno de los ecosistemas marinos más vulnerables del mundo. Desde sus laboratorios y viveros submarinos, este centro científico ha reproducido más de 50.000 ejemplares del coral cervicornis, una especie en peligro crítico, logrando preservar con éxito un alto porcentaje de los corales trasplantados en los últimos cinco años.
El programa, conocido como Jardines de Coral, se distingue no solo por sus avances técnicos, sino también por la integración activa de la comunidad local. Ex-pescadores como Stiven Cervantes han cambiado su vocación tradicional para convertirse en cuidadores directos de los corales. Su labor consiste en fragmentar, fijar y monitorear los corales hasta alcanzar la madurez necesaria para su reubicación en los arrecifes. Actualmente, nueve ex-pescadores forman parte del equipo, aportando un conocimiento ancestral esencial para el manejo adecuado de los ecosistemas marinos.
El proceso de restauración comienza con la separación cuidadosa de fragmentos de coral, que son instalados en estructuras metálicas o bloques de cemento para su crecimiento controlado. Este método de reproducción asexual permite multiplicar los corales preservando su diversidad genética y fomentando la recuperación de la salud de los arrecifes. Además, el Centro mantiene un laboratorio especializado para el cultivo de algas marinas, alimento crucial en el desarrollo de los corales durante su etapa inicial.
La directora científica del proyecto, Diana Tarazona, destaca la importancia del conocimiento local como complemento de la investigación técnica. Señala que la experiencia de los jardineros locales les permite anticipar los cambios en las condiciones marinas mejor que cualquier estudio teórico, lo que se traduce en una mayor efectividad en las labores de restauración. Asimismo, subraya cómo este acercamiento ha modificado positivamente las prácticas pesqueras, reduciendo daños a los arrecifes y aumentando la conciencia ambiental en las comunidades.
Paralelamente al trabajo de reproducción asexual, el Centro monitorea la reproducción sexual de los corales durante el fenómeno natural de desove, que ocurre en noches específicas del año. Durante este evento, los científicos recolectan gametos en condiciones controladas para fomentar la diversidad genética de los corales, un proceso complementario indispensable para la restauración sostenible de los ecosistemas marinos.
La investigación también ha permitido documentar la recuperación de especies marinas antes dadas por desaparecidas en la zona, reforzando el valor ecológico de los arrecifes restaurados. El Centro utiliza cámaras submarinas y registros de buzos para evaluar la biodiversidad y el progreso de los corales, reflejando resultados prometedores en la regeneración del hábitat.
Ante el rápido deterioro de los arrecifes caribeños por enfermedades, calentamiento de los océanos y presión turística, esta iniciativa representa una respuesta innovadora y urgente. Si bien la restauración no aspira a devolver el mar a un estado prístino, busca ganar tiempo para que los ecosistemas se recuperen y las comunidades costeras adopten nuevas formas de relación y cuidado con el mar, asegurando así la continuidad de esta valiosa herencia para las futuras generaciones.
