El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto sobre la mesa una polémica propuesta que vincula la financiación de un proyecto clave de infraestructura con la denominación de importantes instalaciones públicas con su nombre. Según informaron medios especializados en Washington, Trump condicionó la liberación de 16.000 millones de dólares para la construcción de un túnel ferroviario bajo el río Hudson a que se cambiara el nombre de la principal estación de tren de Nueva York, Penn Station, y del aeropuerto internacional Dulles en Washington, para que lleven su nombre.
El proyecto Gateway, que tiene como objetivo mejorar y ampliar el sistema ferroviario que conecta Nueva York con Nueva Jersey, atravesando el afectado túnel del Hudson, se encuentra actualmente paralizado debido a la suspensión de los fondos federales por parte de la Administración Trump. La ejecución de esta obra resulta crucial para aliviar la congestión y el deterioro de la infraestructura ferroviaria centenaria, que arrastra daños de un temporal invernal de 2012.
El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, rechazó de plano esta iniciativa, argumentando que no posee la autoridad para renombrar estos complejos, ya que Penn Station es propiedad de la empresa Amtrak, mientras que el aeropuerto Dulles, aunque administrado federalmente, requiere de una aprobación legislativa explícita para cualquier cambio oficial. Este desacuerdo refleja la disputa entre la Casa Blanca y el Congreso en cuanto a competencias y procedimientos para la designación de infraestructuras públicas.
La interrupción del proyecto Gateway tendría un impacto negativo de gran alcance en la costa este de Estados Unidos, afectando la movilidad desde Boston hasta Miami y poniendo en riesgo tanto empleos como la economía regional y nacional. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, subrayó recientemente la gravedad de la situación, denunciando la medida presidencial como un acto de represalia que antepone intereses personales a la creación de empleo y al bienestar económico.
Este intento de vincular infraestructuras públicas con la promoción personal de Trump no es un hecho aislado. Durante su mandato y su carrera previa como promotor inmobiliario, el presidente ha buscado asociar su nombre a diversos espacios y proyectos, desde edificios residenciales hasta centros culturales y ahora también en el ámbito federal, incluyendo una nueva clase de buques de guerra y programas gubernamentales.
En los últimos meses, se han incorporado su nombre y efigie a varias instituciones y programas, como el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, el Instituto de Estados Unidos para la Paz y la reciente página web TrumpRx, destinada a facilitar el acceso a medicamentos a precios reducidos. Estas acciones se enmarcan en una estrategia que ha generado críticas por su enfoque personalista y por la instrumentalización de recursos públicos con fines políticos.
Mientras continúa la disputa entre la Administración y las autoridades locales y federales, el futuro del proyecto Gateway permanece incierto, con demandas en curso para el desbloqueo de fondos y el riesgo latente de que se pierdan miles de empleos relacionados con esta obra de infraestructura fundamental para la región noreste del país.
