México fortalece estrategia para reducir dependencia del gas natural estadounidense
Ciudad de México, junio de 2024.- México, segunda economía de América Latina, continúa mostrando una alta dependencia del gas natural proveniente de Estados Unidos, del cual importa más del 70% de su consumo nacional. Este insumo es fundamental para la generación eléctrica y la actividad industrial en el país, cuya demanda diaria ronda los 9,600 millones de pies cúbicos.
Durante octubre de 2025, México adquirió 6,500 millones de pies cúbicos diarios de gas natural de Estados Unidos, según datos recientes de la Administración de Información Energética estadounidense (EIA). Las importaciones mexicanas han aumentado de manera significativa, convirtiendo a México en el principal comprador del hidrocarburo dentro del mercado estadounidense, superando a países como Canadá, Países Bajos y Francia.
Este posicionamiento importador genera preocupación en el gobierno mexicano, que encabeza Claudia Sheinbaum, ante los riesgos que implica depender de suministros y precios que están fuera de su control. Para reducir esta vulnerabilidad, el Ejecutivo estudia alternativas que incluyen la explotación de yacimientos no convencionales mediante la técnica de fracturación hidráulica o fracking en estados como Coahuila, Tamaulipas y Veracruz.
Pemex, la petrolera estatal, actualmente produce alrededor del 35% de la demanda nacional de gas natural, con una extracción aproximada de 3,800 millones de pies cúbicos diarios durante 2024. El objetivo es incrementar esta cifra a 5,000 millones para el año 2030, lo que requerirá potencialmente asociaciones con empresas privadas y una revisión exhaustiva de los estándares ambientales asociados a la fracturación hidráulica, técnica criticada por su alto consumo de agua y posible impacto ecológico.
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) también ha incrementado la capacidad instalada de plantas de ciclo combinado que utilizan gas natural para generar más del 60% de la electricidad en México. Sin embargo, el crecimiento de la infraestructura se ha visto limitado por restricciones en la construcción de ductos y la capacidad de almacenamiento del hidrocarburo en territorio nacional, lo que añade complejidad a la logística y la estabilidad del suministro.
Expertos señalan que históricamente Pemex priorizó proyectos petroleros por su mayor rentabilidad, mientras que la producción de gas natural local fue relegada. A pesar de los intentos previos de desarrollar yacimientos no convencionales mediante fracking, los proyectos fracasaron por problemas contractuales y de supervisión. Hoy, con tecnologías más limpias y un mejor manejo ambiental, se analiza retomar estas estrategias para incrementar la producción nacional.
La creciente demanda eléctrica y los recientes episodios de interrupciones causadas por condiciones climáticas adversas en Estados Unidos, como la tormenta que afectó en 2021 a la industria energética norteamericana, han puesto en evidencia la necesidad de diversificar las fuentes de abastecimiento de gas natural y garantizar la seguridad energética de México en el corto y mediano plazo. Las autoridades y especialistas coinciden en que un mejor equilibrio entre importación y producción doméstica es clave para la estabilidad del sector.
