Israel intensifica bombardeos en Líbano a pesar de la tregua y avances en desarme de Hezbolá
Israel ha incrementado sus ataques aéreos en territorio libanés durante el último mes, a pesar del acuerdo de alto el fuego alcanzado en 2024 y el progreso en el desarme de la milicia chií Hezbolá en el sur de Líbano. Según observadores israelíes, se han registrado 87 bombardeos, cifra que supera a la de cualquier mes anterior desde la instauración de la tregua. Por primera vez, aproximadamente la mitad de estas operaciones militares han impactado zonas al norte del río Litani, tras el anuncio del gobierno libanés de haber finalizado el desarme en la región fronteriza meridional.
La persistente ocupación israelí de partes del sur libanés, contraria a los términos del alto el fuego, y sus frecuentes bombardeos han convertido la línea fronteriza en una zona de intensa militarización. Esto impide el retorno a la normalidad y la reconstrucción que la población esperaba con la tregua. En este contexto, la administración estadounidense vinculada a Donald Trump ha presionado a Beirut para que avance en la normalización de relaciones con Israel, enmarcada en la ampliación de los Acuerdos de Abraham, que pretenden integrar al Estado israelí en la región.
Un informe del Centro de Investigación y Educación Alma, organización israelí especializada en la seguridad de la frontera norte, confirma un desplazamiento de los ataques hacia el norte del Litani. Este martes se produjo un bombardeo en Kfar Tibnit, con tres viviendas destruidas y decenas dañadas parcialmente, obligando a más de 60 familias a desplazarse. Las fuerzas israelíes justificaron los bombardeos alegando la existencia de depósitos de Hezbolá, mientras que las autoridades libanesas calificaron los ataques como un serio daño a la población civil.
Sumado a esto, la misión de paz de la ONU en Líbano (UNIFIL) denunció el lanzamiento de una granada por un dron israelí cerca de sus cascos azules en el pueblo fronterizo de Kfar Kila. También se reportó la dispersión aérea de glifosato, un herbicida perjudicial para la agricultura y el medioambiente, que los ministerios libanés de Agricultura y Medio Ambiente atribuyen a acciones israelíes. Estas acciones fueron calificadas por UNIFIL como violaciones a la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad, que rige la tregua vigente.
Desde la ofensiva israelí de octubre de 2023, que respondió al ataque simultáneo de Hezbolá y Hamás contra territorio israelí, el sur de Líbano ha sufrido más de 4.000 muertos, en su mayoría civiles, y un importante desplazamiento interno. Mientras el Gobierno libanés anunció en enero la finalización del desarme de milicias en el sur y se dispone a continuar con ese proceso en el resto del país, Israel mantiene la ocupación de enclaves fronterizos y persiste en sus ataques diarios, alegando la necesidad de evitar la reconstitución militar de Hezbolá.
La presión israelí y estadounidense para que Líbano avance en el desarme ha colocado al Ejecutivo libanés en una situación compleja, rodeado de presiones políticas internas y externas. La ONU ha registrado más de 10.000 violaciones del alto el fuego cometidas por Israel desde su instauración, con al menos 330 muertos. Por su parte, Hezbolá sigue rechazando el desarme fuera de la frontera y advierte sobre posibles conflictos internos en caso de avances forzados.
La reconstrucción de las zonas afectadas se ha visto obstaculizada por los constantes ataques israelíes contra infraestructuras civiles, incluidas casas y vías públicas, según denuncias de grupos locales y organizaciones internacionales como Human Rights Watch. La comunidad internacional condiciona la ayuda financiera para la recuperación a avances en el desarme, limitando así los recursos disponibles para el país, cuyo costo de reconstrucción ha sido estimado en 10.000 millones de euros por el Banco Mundial.
En un esfuerzo diplomático, gobiernos libanés e israelí han incorporado representantes civiles en las conversaciones para supervisar el alto el fuego, con mediación de Estados Unidos, Francia y la ONU. Sin embargo, las declaraciones oficiales de ambos lados reflejan discrepancias fundamentales. Israel busca condicionar la normalización de relaciones a un acuerdo directo, mientras el Líbano advierte que esta solo será posible en el marco de la creación de un Estado palestino, tal como plantea la Iniciativa de Paz Árabe.
Analistas regionales consideran que Estados Unidos impulsa la apertura de un proceso de normalización entre Israel y Líbano, a pesar de la continua ocupación y los conflictos armados. Sin avances en ese sentido, se prevé que la situación pueda prolongarse con más ocupación y ataques, en una dinámica que algunos expertos califican de “juego cínico” de intereses geopolíticos entre las potencias y los actores locales.
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