Argentina y Estados Unidos firman un acuerdo de libre comercio impulsado por la afinidad entre Milei y Trump
En una muestra palpable de acercamiento bilateral, Argentina y Estados Unidos sellaron este jueves un tratado de comercio e inversiones, apenas un día después de pactar sobre minerales críticos. El convenio, fruto de negociaciones aceleradas, busca reducir aranceles y otras barreras al intercambio comercial, aunque impone mayores compromisos para Argentina que para su contraparte estadounidense. Ahora, el texto aguarda la aprobación del Congreso argentino para su entrada en vigor.
El canciller argentino, Pablo Quirno, destacó el avance respaldado por la afinidad ideológica entre los presidentes Javier Milei y Donald Trump, que también facilitó un reciente respaldo económico estadounidense al Gobierno argentino. “La Argentina será próspera”, expresó Quirno tras la firma, mientras que Milei celebró con el lema “Make Argentina & America Great Again”, en sintonía con el estilo de Trump. En 2024, el intercambio comercial entre ambos países rondó los 16.000 millones de dólares, con un leve superávit para Argentina.
El acuerdo incluye la eliminación de aranceles para 1.675 productos argentinos en el mercado estadounidense, y la ampliación anual de la cuota para exportación de carne bovina de 20.000 a 100.000 toneladas. Se estima que esto podría incrementar las exportaciones argentinas en más de 1.800 millones de dólares. Sin embargo, esta medida ha generado críticas entre productores ganaderos estadounidenses, que se oponen a la ampliación de importaciones.
Desde la perspectiva de Estados Unidos, persiste un arancel del 50% sobre acero y aluminio, sectores considerados estratégicos, manteniendo una posición conservadora en ese rubro. Por su parte, Argentina anunció la eliminación de impuestos para 221 productos estadounidenses, incluyendo maquinaria, productos químicos y dispositivos médicos, además de facilitar la importación de ganado bovino vivo y carne aviar en un plazo establecido.
El compromiso argentino también implica renunciar a controles de calidad adicionales en industrias clave como la farmacéutica, alimentaria y automotriz. Los productos estadounidenses certificados bajo normas nacionales o internacionales podrán ingresar sin evaluaciones complementarias. Asimismo, Argentina asumirá reformas en propiedad intelectual, beneficiando a las compañías tecnológicas, farmacéuticas y audiovisuales norteamericanas.
En paralelo, ambos países firmaron un acuerdo para promover inversiones en sectores estratégicos, con especial énfasis en minería. Este pacto forma parte de la estrategia estadounidense para diversificar su cadena de suministros y reducir la dependencia de China. Argentina, rica en litio y cobre, minerales esenciales para tecnologías modernas y energías renovables, busca potenciar su explotación mediante incentivos fiscales y cambios legislativos promovidos por el Gobierno de Milei.
El apoyo financiero y comercial de Estados Unidos ha sido un pilar para la estabilidad y crecimiento económico del gobierno argentino a lo largo del último año, influyendo también en el respaldo electoral de Milei. El presidente argentino subrayó la importancia del nuevo acuerdo como una “oportunidad sin precedentes” y urgió a los legisladores a aprobarlo prontamente. En las próximas semanas, el Congreso también deberá decidir sobre otro pacto firmado entre el Mercosur y la Unión Europea.
Este acelerado proceso de integración refleja no solo la sintonía política entre ambos mandatarios, sino también un giro en Argentina hacia una apertura comercial más amplia luego de años de políticas proteccionistas. El resultado podría tener un impacto significativo en el comercio y la inversión en la región.
