El IPS reacciona ante la crisis del sistema de salud tras la muerte de un asegurado
La reciente muerte de Braulio Vázquez, un trabajador que falleció a la espera de un cateterismo que nunca se concretó por la falta de equipos operativos en el Instituto de Previsión Social (IPS), ha sacudido la confianza del público en la institución. En respuesta a esta tragedia, el presidente del IPS, Jorge Brítez, ha anunciado una serie de medidas, que incluyen la separación temporal de directivos clave, con el objetivo de esclarecer la situación y corregir las deficiencias históricas que afectan a la entidad.
Brítez confirmó la suspensión provisional del doctor Hugo Martínez, director médico del Hospital Central, y del ingeniero José Giménez, director de Recursos Tecnológicos. Esta separación, según el presidente del IPS, busca permitir una auditoría interna sin interferencias, garantizando así la transparencia de la investigación en curso sobre las circunstancias que llevaron al fallecimiento de Vázquez.

Los nuevos nombramientos interinos, con el doctor Edgar Ortega y la licenciada Gladys González de Paredes asumiendo nuevas responsabilidades, son un intento de inyectar urgencia y eficacia en un sistema que varios usuarios han criticado por la falta de insumos y el constante aumento de las listas de espera.
Nuevas reformas estructurales a la vista
Durante su discurso, Brítez también abordó las «falencias históricas» que han afectado al IPS, pronunciándose a favor de una reforma profunda de la Carta Orgánica de la institución. Se prevé que esta reforma sea impulsada mediante una mesa de trabajo que incluirá a todos los sectores involucrados en la seguridad social, como trabajadores y sindicatos, asegurando un enfoque colaborativo para abordar los problemas sistémicos.

A pesar de las críticas, Brítez afirma que la administración del IPS está en mejor posición que en años anteriores, manifestando que la institución ha comenzado a resolver una deuda de casi US$ 900 millones. Sin embargo, deberá demostrar con acciones concretas que las promesas de cambio y mejora en la atención son genuinas y efectivas.

La presión pública aumentará sobre el IPS para asegurar que estas medidas no sean solo un parche temporal. Se espera que el desarrollo de las investigaciones y las reformas estructurales anunciadas se traduzcan en un sistema de salud más eficaz y humano, que priorice las necesidades de los ciudadanos por encima de la burocracia.
