El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes su intención de reclamar una indemnización de 1.000 millones de dólares (aproximadamente 846 millones de euros) a la Universidad de Harvard, por “daños y perjuicios” vinculados a un conflicto que mantiene con la institución. Sin embargo, Trump no ha detallado cómo ha calculado esta cifra ni especificado los daños concretos que justifiquen la reclamación.
Este nuevo episodio forma parte de una controversia iniciada durante el segundo mandato presidencial de Trump, cuando ordenó la suspensión de más de 2.000 millones de dólares en fondos federales destinados a Harvard, alegando que la universidad aplicaba una política antisemita. La medida provocó una serie de litigios, con Harvard presentando demandas que culminaron en una resolución favorable en septiembre pasado. Un juez federal determinó que la suspensión de los fondos fue ilegal y consideró que el gobierno utilizó acusaciones de antisemitismo como pretexto para atacar universidades con motivaciones ideológicas.
El enfrentamiento se intensificó luego de que el diario The New York Times publicara que la administración Trump había renunciado a exigir una compensación económica de 200 millones a Harvard para resolver el conflicto. En respuesta, Trump calificó la información como “completamente falsa” y exigió una rectificación inmediata por parte del medio. Asimismo, ha acusado al rector de Harvard, Alan Garber, de “antisemita” y de gestionar mal la universidad.
Trump sostiene que la controversia debería elevarse a un ámbito penal y advirtió que Harvard deberá responder por lo que denomina “fechorías”. El expresidente resaltó la dependencia de la universidad en términos de financiación federal, con el fin de sustentar su reclamo económico.
La confrontación no se ha limitado a la congelación de recursos, ya que en mayo de este año la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional revocó a Harvard la autoridad para admitir estudiantes internacionales, acción que fue suspendida por una orden judicial y permanece en litigio. Este episodio refleja la estrategia del gobierno de Trump de presionar a las universidades de élite bajo argumentos de seguridad nacional y la lucha contra el antisemitismo.
Este contexto adverso para algunas instituciones académicas se vio agravado por una oleada de protestas estudiantiles en primavera de 2024, relacionadas con el conflicto en Gaza, que llevaron al Departamento de Educación a abrir múltiples investigaciones por presunto antisemitismo en más de 60 centros educativos. Estas tensiones políticas provocaron la renuncia de varios rectores en universidades prestigiosas, incluyendo Columbia, Pensilvania y Harvard, esta última bajo acusaciones adicionales de plagio.
Por el momento, Harvard no se ha pronunciado sobre la nueva demanda anunciada por Trump ni sobre las declaraciones que vertió a través de su plataforma social. El caso continúa en el centro de un debate que trasciende la administración universitaria y refleja divisiones profundas en la política educativa y cultural estadounidense.
