Argentina realizó este lunes un pago de 808 millones de dólares correspondientes a un vencimiento de deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), un paso clave en su compromiso financiero para el año 2026. Este desembolso forma parte de una serie de siete pagos que suman más de 4.400 millones de dólares, según el calendario oficial del organismo multilateral.
El Gobierno de Javier Milei cumplió con esta obligación mediante la compra previa de Derechos Especiales de Giro (DEG) a Estados Unidos, una operación que generó diversas interpretaciones. Mientras algunos analistas vieron en esta maniobra un gesto político hacia la administración de Donald Trump, desde el Ministerio de Economía aclaran que se trató de un procedimiento habitual en la gestión de pagos al FMI.
Los DEG, un activo de reserva emitido por el FMI, funcionan como una moneda internacional complementaria basada en una canasta de monedas fuertes. Argentina utilizó estos activos para realizar el pago de intereses, en lugar de transferir dólares directamente al fondo. El ministro de Economía, Luis Caputo, explicó que los DEG adquiridos fueron comprados a Estados Unidos, que actúa como vendedor, en una transacción a precio de mercado y desvinculada de cualquier tipo de ayuda.
El contexto político-económico añade complejidad a esta operación. En el mercado local, el vínculo con Estados Unidos –y, en particular, con Donald Trump– ha sido observado con atención, ya que ha incluido en ocasiones anteriores rescates financieros y apoyo en la estabilidad cambiaria para Argentina. Estas acciones reflejan una relación cercana entre el país sudamericano y la administración estadounidense.
Este primer pago del año al FMI precede a una nueva revisión del plan económico de Milei por parte del organismo. La evaluación, prevista para febrero, analizará el cumplimiento de metas financieras y podría desbloquear desembolsos adicionales o modificaciones en las condiciones del acuerdo, reafirmando la influencia del FMI en la política económica argentina.
A lo largo de 2026, Argentina deberá afrontar otros pagos programados: un pequeño depósito en abril y montos comprendidos entre 341 y 820 millones de dólares en los meses siguientes, con vencimientos en mayo, agosto, septiembre, noviembre y diciembre. Estos compromisos forman parte integral del acuerdo de financiamiento vigente y representan un desafío significativo para las finanzas públicas.
Por último, Caputo desestimó la posibilidad de que Argentina emita nueva deuda en mercados internacionales en el corto plazo. Subrayó la intención del Gobierno de reducir la dependencia financiera de Wall Street y evitar mayor endeudamiento externo, una postura que contrasta con la experiencia previa del ministro en la gestión financiera durante la administración de Mauricio Macri.
Este panorama sugiere que Argentina continúa navegando una compleja coyuntura en su relación con el FMI y sus acreedores internacionales, buscando equilibrar pagos urgentes con una estrategia de reducción de riesgo financiero y mayor autonomía económica.
