Miles de brasileños exigen justicia tras brutal asesinato de perro comunitario en Florianópolis
El reciente asesinato de «Orelha», un perro comunitario que residía en una playa de Florianópolis, ha provocado una fuerte respuesta social en Brasil, con manifestaciones masivas en diversas ciudades bajo el lema “Justiça por Orelha”. El animal, reconocido por su pelaje negro y castaño, fue víctima de una agresión brutal perpetrada presuntamente por tres adolescentes, quienes actualmente están siendo investigados por la Policía Civil.
Orelha, conocido y cuidado por vecinos desde hace una década, representaba un caso emblemático de lo que en Brasil se denomina “perro comunitario”, animales sin dueño específico pero adoptados y protegidos por la comunidad local. Tras la agresión sufrida en los primeros días del mes, el perro fue trasladado a un veterinario, donde falleció a causa de las graves heridas, especialmente en el ojo izquierdo.
Las manifestaciones en repudio por el asesinato se extendieron por ciudades de todo el país, destacándose especialmente la movilización en São Paulo, donde miles de personas marcharon por la Avenida Paulista para exigir penas más duras contra el maltrato animal. Los asistentes portaban pancartas y denunciaban la falta de consideración hacia las vidas animales, reclamando un trato jurídico equiparable al de los delitos contra humanos.
El caso se ha visto particularmente mediatizado por el hecho de que los adolescentes implicados provienen de familias con influencia en la región, lo que ha generado inquietud sobre la posibilidad de impunidad. Asimismo, la polémica se vio aumentada tras conocerse que algunos de los jóvenes visitaron Disneylandia poco después del incidente, hecho que ha sido ampliamente cuestionado en redes sociales y por organizaciones proanimalistas.
Ante la situación, distintos sectores han aprovechado la atención pública para impulsar debates vinculados, como la reducción de la edad penal en Brasil. Al respecto, el Gobierno ha destacado que, pese a que el Código Penal contempla hasta cinco años de prisión por abuso a perros y gatos, las medidas hacia menores infractores se limitan a acciones socioeducativas y seguimiento psicológico, sin encarcelamiento.
Organizaciones y activistas llaman no solo a endurecer la legislación, sino también a promover una mayor solidaridad y conciencia social respecto al trato de los animales. En este sentido, la muerte de Orelha ha reabierto antiguos debates sobre justicia, responsabilidad social y la prevención de la violencia, recordando incluso casos emblemáticos como el asesinato del indígena Galdino Pataxó en 1997, que involucró a jóvenes vinculados a círculos de poder.
El incidente coincide, además, con un auge notable en la humanización de mascotas en Brasil, país que cuenta con más de 60 millones de perros y una vasta industria dedicada al bienestar animal. Sin embargo, la indignación por Orelha evidencia las tensiones y vacíos legales que todavía persisten en la protección efectiva de los derechos de los animales en la sociedad brasileña.
Con las elecciones presidenciales y legislativas previstas para octubre, el tema de la seguridad y justicia, tanto para humanos como para animales, adquiere mayor relevancia en el debate público y político, situándose como una prioridad para diversos sectores sociales y políticos en Brasil.
