Una gran cantidad de devotos se reunió en Atyrá para conmemorar la Noche Blanca en honor a la Virgen de la Candelaria
Un notable número de feligreses tomó parte este domingo en la tradicional Noche Blanca en Atyrá, un evento que homenajea a la Virgen de la Candelaria. La marcha comenzó en el portal de la ciudad y culminó en el templo parroquial, con la participación de la Caballería de Atyrá, una banda de músicos local, sacerdotes, monaguillos y familias que llevaron cruces de madera e imágenes para recibir la bendición.
Los asistentes adornaron las calles con luces, velas y telas blancas, lo que transformó la atmósfera de la ciudad en un homenaje visual a la Virgen. Muchos de los candiles fueron fabricados con materiales reciclados, evidenciando la creatividad y la devoción de los vecinos, quienes se esmeraron en embellecer su entorno con antorchas y decoraciones personalizadas.
Al llegar al templo, los niños lanzaron globos al cielo como símbolo de paz, saludando a la Virgen con velas y pañuelos blancos. La misa fue oficiada por monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de la Diócesis de Caacupé, quien instó a los presentes a fortalecer su fe y a conservar vivas las tradiciones en sus comunidades. El evento también contó con la presencia del cura párroco Felipe Martínez y el intendente Juan Ramón Martínez.





Relato de pobladores
La profesora Blanca Mena, habitante de Atyrá, compartió su perspectiva sobre la festividad, señalando la importancia que tiene para la comunidad católica. “Celebrar a la Virgen de la Candelaria, nuestra patrona protectora, es primordial. La tradición de la Noche Blanca se celebra cada 1 de febrero, en víspera de la fiesta principal”, comentó.
La educadora resaltó que “cada atyreño participa con fe, vistiendo de blanco y marchando hacia la iglesia en la procesión. La reunión en el templo es fundamental, ya que la fiesta es esencialmente religiosa y dedicada a nuestra devoción hacia la Virgen”.

Matías Álvarez, uno de los organizadores de la festividad, expresó su orgullo por formar parte de este evento que une a las familias. “Cada año buscamos innovar en lo que respecta a los vestidos de la Virgen. Muchos promeseros contribuyen con ideas creativas para que siempre luzca impresionante”, afirmó.
Álvarez mencionó que “es un privilegio garantizar que la Virgen esté en óptimas condiciones y lista para su celebración. Yilda González de Pérez se ocupa del arreglo floral, mientras que Cristina Gaona y su equipo se encargan de las vestiduras”, concluyó.
La Noche Blanca en Atyrá reafirma cada año su significado, evidenciando la alegría, creatividad y devoción de sus pobladores, consolidándose como una de las festividades religiosas y culturales más destacadas del departamento de Cordillera.
