El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este domingo el cierre por dos años del Kennedy Center en Washington, un emblemático centro cultural dedicado a las artes escénicas y la música. La clausura comenzará el 4 de julio, justo después de la celebración del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, para iniciar una «reconstrucción completa» que busca renovar las instalaciones deterioradas y obsoletas.
En diciembre pasado, Trump agregó su nombre al del Kennedy Center, que desde su apertura en 1971 honra la memoria del expresidente John F. Kennedy. Esta acción inédita rompió con la tradición de que los símbolos nacionales no llevan los nombres de presidentes en activo, y fue reflejada rápidamente con la modificación de la fachada del edificio.
Durante su segundo mandato, iniciado en enero de 2025, Trump mostró un repentino interés por el centro cultural, visitándolo varias veces, asistiendo a representaciones teatrales y ejerciendo como anfitrión en eventos que antes había evitado. La semana pasada, el Kennedy Center fue escenario del estreno del documental sobre Melania Trump, esposa del mandatario, en un acto de promoción personal.
A pesar de que la Casa Blanca ha defendido que el centro atraviesa una «época dorada», artistas y colectivos culturales han expresado su descontento con la gestión del presidente. Numerosos músicos y actores han cancelado su participación en eventos, y figuras como la soprano Renée Fleming y el músico Ben Folds han renunciado a sus cargos consultivos. La Ópera Nacional, por su parte, anunció que dejará de usar el complejo como sede habitual.
La tensión también se refleja en la disminución de suscriptores y ventas de entradas, fenómeno que medios especializados han constatado y que la administración Trump niega. Observadores apuntan a que actualmente es más sencillo conseguir boletos para las actividades de la Orquesta Sinfónica Nacional y otros espectáculos relacionados con el Kennedy Center.
Trump aseguró que la decisión de cerrar el centro responde a un año de evaluaciones realizadas con expertos y consultores, señalando que una renovación con cierre temporal permitirá una obra de mayor calidad y menor tiempo de ejecución, en comparación con hacerlo con las actividades en marcha. Además, afirmó que esta resolución está sujeta a la aprobación del patronato del Kennedy Center, un organismo presidido por él mismo y compuesto en su mayoría por leales al mandatario sin experiencia en gestión cultural.
El cierre y la remodelación del Kennedy Center generan incertidumbre sobre el futuro de la programación cultural de la ciudad, que abarca desde la música clásica hasta el ballet, musicales, ópera y otros géneros. Tampoco está claro qué sucederá con la Orquesta Sinfónica Nacional y su director, Gianandrea Noseda, dejando abierta la incógnita sobre la continuidad del centro como referencia artística en Washington.
