01 de febrero de 2026 – 10:36
El obispo de la diócesis, monseñor Ricardo Valenzuela, expresó su preocupación por la creciente normalización de la violencia y la indiferencia en la sociedad actual. Advirtió que estas prácticas se repiten a diario y terminan siendo aceptadas como algo habitual, tanto a nivel mundial como en la realidad local. Las declaraciones fueron realizadas durante la misa central.
Durante su homilía dominical, el obispo Valenzuela planteó serias inquietudes sobre el fenómeno de la normalización de la violencia y la indiferencia que se manifiestan en la sociedad contemporánea. Reiteró que estas conductas son cada vez más comunes y, lamentablemente, se aceptan como parte del día a día.
En su discurso, hizo eco de las bienaventuranzas, recordando que Jesús considera benditos a quienes trabajan por la paz, ya que serán reconocidos como hijos de Dios. En este marco, destacó que el mensaje del cristianismo presenta un reto crucial frente a la violencia que impera actualmente, abogando por actitudes de paciencia, mansedumbre y apertura del corazón como pilares fundamentales.
El obispo enfatizó que Jesús rechazó el uso de la fuerza y cualquier tipo de resistencia armada, incluso en situaciones de opresión. Mencionó que, aun cuando fue tentado a unirse a movimientos violentos, Cristo optó siempre por la verdad y la paz, afirmando: “Para esto he nacido y para esto he venido al mundo”.
Evitar la violencia
Valenzuela explicó que la propuesta de Jesús no se trató de una revolución violenta ni de una imposición a través de la fuerza, sino de una transformación integral del corazón y la sociedad, cimentada en el amor, la justicia y la conversión. Aclaró que el Evangelio no respalda la violencia como respuesta ante injusticias, advirtiendo que reaccionar con agresión solo intensifica los problemas y genera efectos aún más destructivos.
“El que devuelve el golpe es peor, porque perpetúa el círculo de la violencia”, declaró, subrayando que el camino hacia un cambio genuino y permanente no puede incluir la violencia.

El obispo también enfatizó que Jesús nunca se mostró indiferente ante el mal ni fue cómplice de las injusticias. Señaló que el mensaje cristiano no consiste en permanecer en silencio frente a lo incorrecto ni en dejar a los más vulnerables a merced de los poderosos. En este sentido, insistió en que la denuncia firme debe estar acompañada por el amor y la coherencia. Afirmó que el cambio es una de las palabras centrales del Evangelio, pero que este solo se logra a través de una conversión auténtica y un amor activo que no es resignado, sino que promueve cambios reales en la sociedad.
Finalmente, monseñor Valenzuela hizo hincapié en que la violencia no se restringe a los actos de inseguridad o criminalidad que suelen acaparar los titulares, sino que se manifiesta de diversas maneras en la vida cotidiana. Esto incluye la violencia familiar, psicológica, la intolerancia y el maltrato. Abordó esta problemática compleja que desafía la conciencia tanto cristiana como humana, y llamó a no ceder ante la tentación de responder a la violencia con más violencia, sino a solicitar al Señor fortaleza, paciencia y sabiduría, afirmando que solo desde allí se puede romper el ciclo del mal y avanzar hacia una sociedad más justa y solidaria.
