La Unión Europea toma medidas restrictivas que impactan al aceite de soja del Mercosur
La reciente decisión de la Comisión Europea de reclasificar el aceite de soja como materia prima de alto riesgo ambiental ha generado inquietud en el sector agroindustrial del Mercosur. Este cambio, basado en el concepto de cambio indirecto en el uso del suelo (ILUC), podría acarrear consecuencias significativas para las exportaciones de biodiésel de países como Argentina, Brasil y Estados Unidos hacia el bloque europeo.
La modificación de los criterios de riesgo sobre el aceite de soja, publicada en un documento reciente del organismo europeo, ha despertado alarmas en Argentina, donde se estima que las restricciones podrían resultar en una pérdida potencial de hasta 350 millones de dólares en envíos. Además, el producto ya no sería reconocido dentro de los cupos obligatorios de reducción de emisiones, cerrando así el acceso al mercado europeo, según han afirmado representantes del sector.
Críticas por falta de transparencia
Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), ha señalado que estas decisiones contradicen lo acordado en el pacto UE-Mercosur y calificó la situación como una falta de transparencia por parte de la Unión Europea. Según él, había indicios de una recategorización del aceite de soja desde 2023, un hecho que se ocultó para facilitar el avance de las negociaciones comerciales, lo cual considera engañoso.

El líder gremial también advirtió que esta medida, que podría ser aplicada de manera discrecional, impactará directamente en la economía de Argentina. Se estima que el país podría perder un acceso privilegiado a mercados alternativos, lo que afectaría la competitividad de sus productos en un escenario global.
Impacto comercial y expectativas defraudadas
Además de las repercusiones económicas, Cristaldo expresó su preocupación por la actitud de la UE, que da la impresión de estar proponiendo un acuerdo comercial que fomenta la reducción de aranceles mientras impone barreras que dificultan la implementación efectiva del comercio entre ambas regiones. “Son barreras no arancelarias que no tienen justificación científica y responden a intereses particulares”, destacó.
La UGP subraya la importancia de mantenerse alerta ante posibles nuevas regulaciones que podrían surgir como resultado de revisiones periódicas de las normativas, que por el momento carecen de predictibilidad, lo que añade un nivel de incertidumbre a los negociadores y productores argentinos.
Perspectivas inciertas
“Lo más preocupante es que esta falta de sinceridad genera desconfianza en las relaciones comerciales”, concluyó Cristaldo. A medida que la situación evoluciona, reafirmó que aún no se han iniciado conversaciones con representantes gremiales argentinos sobre el nuevo reglamento, pues se trata de una normativa reciente. Si bien no se apresuran a actuar, enfatizan la necesidad de establecer condiciones claras en futuros contratos para evitar sorpresas indeseadas.
