El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene previsto anunciar mañana al economista Kevin Warsh como su candidato preferido para presidir la Reserva Federal (Fed), en sustitución de Jerome Powell, cuyo mandato vence en mayo. La confirmación del nombramiento llega tras meses de un complejo proceso de selección que ha estado marcado por una creciente tensión entre la Casa Blanca y la institución monetaria.
Kevin Warsh, de 55 años, cuenta con una amplia experiencia dentro de la Fed, donde fue miembro de la junta de gobernadores entre 2006 y 2011. Su perfil combina un enfoque conservador con cierta independencia, lo que podría equilibrar las presiones políticas que durante meses han ejercido sobre la autoridad fiscalizadora. Además, Warsh ha mantenido relaciones cordiales tanto con Powell como con Ben Bernanke, expresidente del organismo.
El anuncio del presidente Trump sigue a una reunión privada entre ambos en la Casa Blanca, y la probabilidad de que Warsh sea oficialmente nominado ha aumentado considerablemente en los mercados y entre los analistas. Plataformas especializadas en predicciones otorgan entre un 92% y 95% de posibilidades a su escogencia, evidenciando la expectativa generada en el ámbito financiero.
La nominación de Warsh, no obstante, enfrentará un examen riguroso en el Comité Bancario del Senado, donde algunos legisladores republicanos han expresado dudas sobre su aprobación. Estas reticencias están vinculadas, en parte, a la investigación penal abierta contra Powell por supuestos sobrecostes en la reforma de la sede de la Fed en Washington, tema que añade complejidad al proceso y refleja las tensiones internas en torno al banco central.
Durante su campaña, Trump ha demandado una política monetaria con tasas de interés más bajas de manera agresiva, argumentando que Estados Unidos debería contar con los tipos más bajos globalmente. Warsh, aunque históricamente firme en la lucha contra la inflación, ha adoptado recientemente posturas que coinciden con estas demandas, lo que podría satisfacer las expectativas del mandatario.
La búsqueda del candidato idóneo estuvo a cargo del secretario del Tesoro, quien evaluó a una docena de aspirantes, incluidos otros funcionarios con experiencia en la Fed y perfiles externos como ejecutivos de Wall Street. Finalmente, Warsh emergió como la opción más viable para reemplazar a Powell, dado su equilibrio entre conocimiento técnico y autonomía institucional.
El proceso también se vio empañado por conflictos adicionales entre la Casa Blanca y la Fed, incluyendo intentos de destitución de miembros clave del organismo como Lisa Cook, lo que ha llevado incluso a debates legales sobre la independencia de la institución ante el Congreso y el Ejecutivo. En este contexto, la designación de Warsh será observada con atención, tanto por su capacidad para mantener el equilibrio político como por la señal que enviará a los mercados internacionales.
