
La Junta de Andalucía ha confirmado este jueves que el operativo de rescate desplegado a las afueras de Adamuz (Córdoba) ha recuperado dos cuerpos más, elevando a 45 el número de fallecidos en la colisión de trenes del pasado domingo por la noche. Los hallazgos corresponden a las dos últimas personas dadas por desaparecidas y que se estaban buscando. En el operativo han participado 200 profesionales, que desde la madrugada lunes han trabajado las 24 horas del día con el objetivo de encontrar víctimas y sacar de las vías a los vagones de los trenes Iryo y Alvia que chocaron el pasado domingo.
Las dos últimas víctimas estaban debajo los escombros del vagón número 2 del tren Alvia y alrededor de dos metros bajo tierra. “Habíamos agotado todas las posibilidades en la zona, pero al final insistimos en una zona en la que incluso los perros no habían marcado la presencia de restos humanos. Pero al final ahí estaban y los hemos encontrado bajo la chatarra”, ha explicado Francisco Carmona, director técnico del Consorcio de Bomberos de Málaga, que ha insistido en las dificultades para hallar estos últimos cuerpos debido al amasijo de hierros y tierra sobre el que tenían que actuar. Los últimos pasos, de hecho, se han realizado escarbando la tierra a mano. “Sabíamos que tenían que estar ahí, pero había que encontrarlas.Ha sido muy complicado”, ha subrayado el máximo responsable del equipo de bomberos que ha trabajado desde el domingo por la tarde en la zona cero del accidente.
El coronel jefe del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil, Fernando Domínguez, ha señalado este jueves que entre los 45 fallecidos hay tres mujeres de nacionalidad extranjera: de Alemania, Rusia y de Marruecos. En una rueda de prensa junto al ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha detallado que en el accidente han muerto 22 mujeres y 21 hombres, entre ellos un menor.
Según ha precisado el coronel, aún quedan por identificar dos cuerpos: los que han sido encontrados esta tarde en el vagón número dos del tren Alvia. Así, el mando ha confirmado que son ya 43 las personas identificadas en el Instituto de Medicina Legal. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha comunicado que el Centro Integrado de Datos ha entregado ya 39 cuerpos a las familias.
Mientras, continúan los trabajos en la vías ferroviarias de Adamuz. Ninguna de las compañías aclara los plazos en los que está previsto que finalicen estas labores, pero la faena es, según fuentes técnicas, mucho más lenta de lo esperado porque cada paso que se realiza debe estar autorizado por la Guardia Civil. Y no solo por la posibilidad de encontrar a quienes aún no han sido hallados, también porque los agentes continúan con la investigación que busca aclarar las causas de lo sucedido.
El entorno de la zona cero del descarrilamiento acumula, cada día, nueva maquinaria a su alrededor. Hay cuatro grúas de gran tonelaje, varias góndolas —camiones alargados— y excavadoras, además de apisonadoras. También equipos de la Unidad Militar de Emergencias (UME). El acceso al puesto de mando, al que el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, llegaba pasadas las doce del mediodía, es también un ir y venir de equipos de Adif, Renfe, Iryo y otras empresas de ingeniería que están colaborando en los trabajos sobre las vías. El presidente autonómico ha informado de que 21 víctimas del accidente permanecen hospitalizadas, entre ellas siete en la UCI (seis adultos y un menor). El lunes, ha recordado, había hasta 118 personas en los hospitales andaluces, “pero desde entonces se han ido produciendo altas”, ha subrayado antes de destacar que “no se ha producido ningún fallecido” en los centros hospitalarios.
De momento, solo se han movido dos vagones, el coche ocho y el siete del tren Iryo. El primero —el único que volcó de ese convoy— fue trasladado hasta una finca de encinas a pocos metros de las vías la madrugada del martes al miércoles. El segundo ha sido simplemente colocado en una góndola que permanece paralela a la vía. Una maquina trabajaba durante toda la mañana en alisar el terreno para facilitar su extracción de allí.
El que continúa en el mismo sitio donde quedó tras el accidente es el vagón número seis, el primero que descarriló, que estaba inmovilizado por la Guardia Civil en busca de pistas e indicios que sirvan al servicio de criminalística para aclarar los sucedido. Fuentes del operativo relatan que esa investigación es la principal causa de que los trabajos en el lugar se desarrollen con especial lentitud. “En otra situación hubiera sido llegar, agarrar los vagones y sacarlos. Pero aquí todo depende de la Policía Judicial: cada vez que mueves algo te piden que pares, hacen una foto o toman notas. Y así siempre”, subrayan quienes están trabajando sobre las vías, que entienden eso sí, la labor de los investigadores. “Es lo que tienen que hacer, pero eso nos deja poco margen para trabajar”, añaden con cara de cansancio. Lo más fácil será sacar los vagones uno a cinco, puesto que no descarrilaron y podrán ser remolcados por una locomotora.
Las labores son aún más delicadas en el tren Alvia. La principal hipótesis policial era que entre los restos de los vagones uno y dos, que cayeron en un talud, se encontraran los dos viajeros desaparecidos hasta hoy. Por ello, y por las dificultades para hacer llegar hasta allí una grúa, se ha optado por ir desguazándolos poco a poco con cizallas. Primero una de grandes dimensiones y, ante cualquier duda, con una ya más pequeña utilizada por los especialistas del Consorcio Provincial de Bomberos de Córdoba, profesionales que desarrollan jornadas de hasta 14 horas de trabajo.
A su alrededor hay varias máquinas allanando la plataforma ferroviaria y su entorno para poder asentar una grúa de gran tonelaje para levantar los vagones 3 y 4, que aún están sobre las vías.
Ni Renfe ni Iryo aclaran de momento los plazos en los que se levantarán todos los vagones. Hasta ese momento, los especialistas del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias no pueden desarrollar plenamente su trabajo de recuperación de las vías para que se pueda retomar las circulaciones entre Madrid y Andalucía, aunque se mantiene la fecha del 2 de febrero para ello.
Fuentes de Adif han explicado que, aunque sí se ha procedido a la retirada de cable o catenaria afectada por el accidente, las tareas de mayor calado todavía no han podido arrancar. E insisten en que cada paso requiere autorización de la Guardia Civil.
Decenas de agentes del Instituto Armado peinaban este viernes el entorno del accidente para encontrar indicios que puedan ayudar a la investigación que desarrolla el servicio de criminalística.
Los guardias, por equipos, caminaban lentamente sobre el terreno observando cada centímetro de monte en busca de pistas o de restos de las víctimas. Contaban con el apoyo del Grupo de Emergencias de Andalucía (GREA) que les acompañaban en la observación.
Cada vez que encontraban un objeto que pudiera servir para las pesquisas, comunicaban su presencia, lo fotografiaban y se descartaba, o no. De manera paralela la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios también ha continuado su investigación sobre las vías.
