La científica española Josefina Castellví, pionera en la exploración y estudio de la Antártida, falleció recientemente a los 90 años, dejando un legado imborrable en la investigación polar y un profundo vínculo con la fauna del continente helado, especialmente los pingüinos. Castellví fue la primera mujer en dirigir la base española en la isla Livingston entre 1989 y 1993, un hito en la historia científica española en la región antártica.
Bióloga y oceanógrafa de reconocido prestigio, Castellví destacó por su enfoque moderno y riguroso en sus expediciones, distanciándose de la imagen tradicional de la exploración polar de principios del siglo XX. Su labor no solo se centró en la investigación científica, sino también en la gestión de equipos y en fomentar una convivencia igualitaria, como destacó su experiencia en la base con un equipo compuesto principalmente por hombres.
Su afición por los pingüinos era bien conocida entre sus colegas y amigos. En su vivienda en Barcelona coleccionaba más de doscientas figuras de estas aves, regalo frecuente por parte de quienes admiraban su trabajo. Esta pasión reflejaba no solo un interés científico, sino también un profundo respeto y cariño por la biodiversidad antártica. Castellví defendió públicamente la integridad de los pingüinos frente a rumores sobre su comportamiento, subrayando su carácter ejemplar y divertido.
Además de su labor científica, Castellví fue protagonista del documental «Los recuerdos del hielo», dirigido por Albert Solé, que capturó sus impresiones y vivencias en la Antártida después de su retiro. En sus narraciones rememoraba con especial cariño los sonidos del hielo resquebrajándose, una experiencia que definía como la esencia sonora del continente blanco.
En entrevistas y charlas, la científica expresaba su admiración por figuras históricas de la exploración, prefería a Ernest Shackleton por su liderazgo y capacidad para mantener unido a su equipo frente a la adversidad, y mostraba una visión crítica hacia Robert Falcon Scott, desacreditando su obsesión con ser el primero en llegar al Polo Sur a costa de la vida.
El legado de Josefina Castellví no solo reside en su valiosa contribución a la investigación polar, sino también en su papel como referente para las futuras generaciones de científicas. Su trabajo abrió caminos y demostró que la investigación en condiciones extremas puede realizarse con rigor científico y humanidad.
Su memoria perdurará tanto en la comunidad científica como en quienes la conocieron personalmente, quienes recuerdan su inteligencia, valentía y sentido del humor. La figura de Castellví, vinculada íntimamente a la Antártida y sus paisajes, sigue siendo un símbolo de compromiso y pasión por el conocimiento y la conservación del planeta.
