Irán exhibe tono desafiante ante Estados Unidos en medio de crisis interna y tensión regional
Teherán, 29 de enero de 2026.- En la plaza Enqelab de Teherán, un gigantesco cartel con una advertencia bilingüe en persa e inglés ha despertado la atención internacional. Bajo la frase "Si siembras vientos, recogerás tempestades", se muestra la imagen de un portaaviones estadounidense atacado, con su bandera sangrienta en el mar, simbolizando la firme respuesta iraní ante cualquier ofensiva. Este mensaje, dirigido tanto a Washington como a la ciudadanía iraní que aún sostiene al régimen, refleja la voluntad del gobierno de defenderse a cualquier costo, en un contexto de serias dificultades internas.
El régimen de la República Islámica enfrenta una crisis histórica que combina un colapso económico sin precedentes y la fuerte represión de las recientes manifestaciones ciudadanas. Según la ONG Hrana, las protestas, que estallaron a finales de diciembre, han dejado al menos 6.200 muertos, frente a las cifras oficiales que reconocen poco más de 3.100 fallecidos. La población se encuentra tocada no solo por este baño de sangre, sino también por una inflación que eleva los precios de los alimentos en un 80% y cortes frecuentes de agua y electricidad.
Desde 2017, Irán ha experimentado un ciclo recurrente de protestas protagonizadas por una población afectada por las sanciones internacionales, la corrupción y la falta de libertades. Actualmente, un tercio de los 92 millones de habitantes del país vive en situación de pobreza, según el Banco Mundial. Frente a este clima, el mensaje reiterado desde Teherán es de máxima firmeza y alerta: cualquier amenaza será respondida con una contundencia mayor que la empleada en el último conflicto regional del año pasado.
Este mismo equilibrio entre advertencias y gestos diplomáticos define el discurso entre Irán y Estados Unidos. Mientras el presidente iraní Masud Pezeshkian ha expresado disposición al diálogo en una reciente conversación con el príncipe saudí Mohamed Bin Salman, el ministro de Exteriores Abbas Araghchi negó contactos directos con Washington. Por su parte, el expresidente estadounidense Donald Trump volvió a lanzar advertencias sobre un posible ataque, vinculando la acumulación de fuerzas estadounidenses en el Golfo Pérsico a la intención de imponer un acuerdo nuclear sin armas atómicas.
Analistas expertos estiman que, además de la amenaza militar, Estados Unidos podría estar considerando un bloqueo naval en el estrecho de Ormuz para frenar las exportaciones de petróleo iraníes. Este paso agravaría la crisis económica interna y presionaría aún más al régimen, cuya capacidad de maniobra está limitada por las duras sanciones internacionales y el desgaste social.
Sin embargo, varios especialistas coinciden en que un eventual enfrentamiento armado con Estados Unidos podría fortalecer en lugar de debilitar al régimen iraní. La estructura descentralizada del liderazgo iraní y el probable efecto de cohesión nacional ante una amenaza externa dificultarían el derrocamiento del gobierno, incluso si se produjeran ataques directos a figuras clave. Asimismo, la ideología y control interno representan un obstáculo para concesiones significativas propuestas por Occidente.
En este contexto, el gobierno ha comenzado a implementar medidas simbólicas para mitigar el descontento social. La vicepresidenta para Asuntos de la Mujer y la Familia, Zahra Behrouz-Azar, anunció que próximamente se emitirán permisos para que las mujeres puedan conducir motocicletas, una actividad antes prohibida. No obstante, expertos señalan que el cambio estructural y duradero debe provenir principalmente desde la sociedad civil y sectores pragmáticos dentro del propio régimen.
Este momento representa un punto de inflexión crítico para Irán, que enfrenta simultáneamente la tensión geopolítica con Estados Unidos, el costo de la represión interna y un escenario económico alarmante. La incertidumbre sobre las próximas acciones de ambas potencias mantiene en vilo a la comunidad internacional y a la población iraní, cuya quietud parece cada vez más frágil.
