En el marco del segundo Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe, celebrado en Ciudad de Panamá, expertos y exlíderes políticos analizaron la compleja situación que atraviesan actualmente las democracias en la región. Durante el panel titulado «Democracias Bajo Presión: Reimaginando el Futuro de las Democracias en América Latina y el Caribe», se enfatizó la preocupación global sobre la pérdida de confianza ciudadana en las instituciones y el surgimiento de nuevas formas de autoritarismo.
El vicepresidente de Prisa, Fernando Carrillo, destacó que la democracia enfrenta una significativa presión debido a tres factores principales: la violencia, la desigualdad y la corrupción. Según Carrillo, estos elementos socavan la representatividad política y fomentan una inquietante tolerancia hacia regímenes autoritarios, en detrimento de los principios democráticos fundamentales.
Por su parte, Michelle Muschett, subsecretaria General y directora Regional del PNUD para América Latina y el Caribe, hizo un llamado a las nuevas generaciones para que actúen como un puente que conecte el pasado autoritario de la región con la actual construcción democrática. Muschett subrayó la fragilidad de los avances logrados durante décadas y planteó la necesidad de replantear cómo la democracia se vincula con los modelos de desarrollo en un contexto de cambio paradigmático.
Desde una perspectiva política, el excanciller boliviano Fernando Aramayo defendió la idea de que las democracias deben reinventarse y adaptarse para seguir respondiendo a las demandas sociales. Señaló que, aunque el fenómeno pendular en los liderazgos puede generar movimientos retóricos, las sociedades latinoamericanas muestran una creciente capacidad de autorregulación que debe ser reconocida por sus gobiernos.
Además, el expresidente peruano Francisco Sagasti aportó una mirada desde la experiencia vivida en crisis políticas complejas. Alertó sobre un autoritarismo fragmentado y «anárquico» conformado por grupos de poder que manipulan el sistema democrático en beneficio propio, utilizando sus mecanismos para erosionar la democracia desde adentro. Sagasti insistió en que solo un diagnóstico profundo del problema permitirá diseñar las estrategias para su recuperación.
El intercambio de ideas en el evento reflejó una preocupación compartida sobre el estado actual de las democracias en América Latina y el Caribe, poniendo énfasis en la urgencia de proteger las instituciones y fomentar liderazgos que respeten los derechos humanos y los valores democráticos. Los participantes coincidieron en que defender la democracia requiere más que ganar elecciones; es necesario fortalecer su práctica y sus principios para enfrentar los desafíos contemporáneos.
Finalmente, este encuentro sirvió como plataforma para reimaginar el futuro democrático de la región, impulsando una reflexión crítica sobre los obstáculos que deben superarse. La conversación resalta la importancia de un compromiso renovado tanto de los gobernantes como de la ciudadanía para asegurar la vigencia de sistemas políticos democráticos en tiempos cada vez más complejos.
