Bad Bunny protagoniza una noche de fuertes mensajes sociales en los 68º premios Grammy
Los Ángeles — La ceremonia de los 68º premios Grammy, celebrada en el Crypto.com Arena de Los Ángeles, destacó no solo por la entrega de galardones musicales, sino por la contundente carga política y social que marcaron la velada. Bajo la conducción de Trevor Noah, el evento se convirtió en una plataforma para denunciar políticas migratorias controvertidas y expresar apoyo a las comunidades latinoamericanas en Estados Unidos.
El momento más destacado de la noche fue el discurso del cantante puertorriqueño Bad Bunny, quien con calma y firmeza aprovechó su triunfo en la categoría de mejor álbum latino urbano por DeBÍ TiRAR MáS FOToS para lanzar un mensaje en contra del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y a favor de los inmigrantes. “No somos salvajes, no somos animales, somos humanos, somos americanos”, pronunció, evocando un resonante aplauso de todo el auditorio.
Además de este gesto, Bad Bunny se coronó con el premio más importante de la noche, el de álbum del año, al que dedicó su reconocimiento a todas las personas que han enfrentado el desarraigo y la pérdida vinculados con la migración. Sus palabras, expresadas tanto en español como en inglés, evidenciaron un compromiso profundo que trascendió el ámbito musical para abordar una realidad social sensible.
El apoyo a esta postura crítica no estuvo limitado al artista puertorriqueño. La noche contó con silenciosas manifestaciones, como la de la emblemática Carole King, quien portó una insignia en apoyo a los migrantes, y declaraciones explícitas de otros galardonados, como Billie Eilish con su frase “Nadie es ilegal en tierra robada”. El presentador Trevor Noah también fue enfático en sus críticas al gobierno de Donald Trump.
Cabe señalar que en medio de la expectación por la presencia de Bad Bunny en los Grammy, el artista finalmente no actuó, optando por reservar energías para su próxima presentación en la Super Bowl, donde será uno de los protagonistas del espectáculo de medio tiempo, un evento que también ha estado rodeado de controversias políticas. Sus temores sobre posibles redadas del ICE durante sus conciertos en Estados Unidos continentales han sido un factor para su limitada agenda en este país.
El contexto político en torno a Bad Bunny se intensificó en las últimas semanas, con declaraciones desde la administración Trump que cuestionaron su relevancia y advirtieron sobre la presencia de agentes migratorios en los días del evento deportivo. Altos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional reiteraron la firme postura de la Casa Blanca en cuanto al control migratorio en estos espacios públicos.
La tensión quedó patente con las críticas abiertas del expresidente Trump, quien anunció que no asistirá a la Super Bowl y manifestó su rechazo hacia la participación de Bad Bunny y la banda Green Day en el evento. En entrevista reciente, calificó la selección de artistas como “una pésima elección” y acusó sus propuestas artísticas de fomentar el odio.
En suma, la ceremonia de los Grammy 2024 no solo fue un reflejo de la excelencia musical, sino también un escenario donde se evidenció el poder de la música y las figuras públicas para abordar temas sociales polémicos, especialmente en relación con la inmigración y la identidad latina en Estados Unidos. Bad Bunny, con su discurso y presencia, se consolidó como la voz principal de este mensaje durante una de las noches más resonantes del espectáculo internacional.
