En Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, las negociaciones de paz entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos han culminado en un acuerdo significativo: el intercambio de 314 prisioneros de guerra. Este avance fue anunciado por Steve Witkoff, enviado especial del presidente estadounidense Donald Trump, quien destacó que, aunque persisten desafíos, este paso refleja la efectividad de la diplomacia sostenida para avanzar hacia la resolución del conflicto.
Desde el inicio de la invasión rusa hace casi cuatro años, se han realizado varios intercambios de prisioneros y cuerpos entre las partes en conflicto, aunque no se registraba un canje desde hace cinco meses. Witkoff calificó las conversaciones en Abu Dabi como «detalladas y productivas», a la vez que adelantó que se espera continuar con más progresos en las próximas semanas. Por su parte, Rustem Umerov, jefe de la delegación ucraniana, señaló que los trabajos se enfocaron en soluciones prácticas y concretas.
El formato de las negociaciones ha mantenido reuniones tripartitas que luego se desglosan en grupos especializados, retomando posteriormente el diálogo conjunto para alinear posiciones. Sin embargo, las hostilidades en el terreno no han mostrado signos de disminución durante estas jornadas. Según las Fuerzas Armadas de Ucrania, las fuerzas rusas lanzaron misiles balísticos Iskander-M y una gran cantidad de drones de ataque, mientras que Moscú reportó haber derribado numerosos drones ucranianos.
En el ámbito diplomático, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, adelantó que los avances sustanciales podrían mantenerse en reserva hasta concretarse plenamente, dada la envergadura de las disputas. Las diferencias fundamentales entre las partes siguen siendo la cuestión territorial, especialmente en torno a la región de Donbás. Rusia exige la cesión del 20% o 25% del territorio aún bajo control ucraniano en dicha zona, propuesta categóricamente rechazada por Kiev.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reiteró que la vía diplomática no implica concesiones que vulneren la soberanía nacional, subrayando que ceder Donbás es una línea roja innegociable. Ucrania está dispuesta a aceptar la congelación de ciertas áreas en Zaporiyia y Jersón, así como la retirada rusa de territorios en Sumi, Járkov y Dnipropetrovsk, según un documento acordado con Washington. Este texto también restringe el tamaño del ejército ucraniano y excluye la adhesión a la OTAN, reflejando compromisos preliminares.
Paralelamente, Ucrania busca un pacto de garantías de seguridad para evitar futuras agresiones rusas, con Estados Unidos dispuesto a desplegar tropas como último recurso disuasorio. Esta estrategia contempla una respuesta escalonada, comenzando con las fuerzas ucranianas, continuando con la coalición internacional de voluntarios y culminando con la intervención estadounidense. No obstante, Rusia rechaza la presencia de fuerzas extranjeras en la región, calificándola de intervención militar inaceptable.
Además de las negociaciones de paz, en Abu Dabi se llevó a cabo la reunión del grupo de cooperación económica ruso-estadounidense. Kirill Dmitriev, director del Fondo Ruso de Inversión Directa y cercano a la familia Putin, indicó que los contactos para restablecer relaciones económicas entre ambos países avanzan favorablemente, apuntando a un diálogo paralelo ajustado a intereses comerciales. Este escenario refleja la complejidad y multiplicidad de frentes en los intentos por encontrar una solución integral al conflicto en Europa del Este.
